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La huella digital

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Día tras día pasamos muchas horas navegando por internet, buscando información, noticias, cosas que nos interesan, etc. A cada click que hacemos en páginas webs o aplicaciones de móvil, vamos dejando la huella digital.

Que no es otra cosa que toda la información y actividad en internet o aplicaciones móviles que vamos dejando al navegar por las diferentes páginas webs o los datos que damos en las aplicaciones de móviles.

A medida que van pasando los años, la cantidad de información y datos que internet recopila sobre todos nosotros, es cada vez mayor.

Según la Agencia Española de Protección de Datos la huella digital es “como la información recopilada sobre un dispositivo informático remoto con el objetivo de su identificación, singularización y, con ello, continuar el seguimiento de la actividad del usuario con la finalidad de crear un perfil.

¿Qué es exactamente la huella digital? 

Cada vez que mantienes una conversación con alguien, entras en tus redes sociales, escribes comentarios o compras en tus tiendas favoritas, dejamos un rastro de nuestra actividad por internet.

Toda esta actividad forma parte de nuestro historial en internet y puede ser almacenada en bases de datos o vista por otras personas.

Es por esto que siempre hay que tener presente que todo lo que hacemos queda grabado de alguna manera, aunque la mayoría de las personas no es consciente de todo esto.

¿Cómo obtienen nuestra huella digital?

Cuando visitamos una página web, aceptamos las cookies sin leerlas o sin saber qué son exactamente. Nuestra IP, revela al dueño de la página web la situación geográfica en la que nos encontramos, información acerca de nuestro navegador, nuestro sexo, nuestra edad, etc.

Lo mismo sucede con los términos y condiciones de uso de las aplicaciones que descargamos, los aceptamos sin leerlos previamente.

Las redes sociales han favorecido que cada vez haya más información sobre todos los usuarios de internet.

imagen-huella-digital-blog-aselcomPensamos que las políticas de privacidad nos dan a elegir entre lo que queremos que sea público y lo que no. Pero esto no es del todo así. En internet todo está conectado y hay registros de todo lo que se publica, comparte y almacena.

Es por esto, que es tan importante pensar antes de publicar algo online. Aunque en un futuro lo borremos, los proveedores de los servicios tienen acceso a esta información.

Ahora, la nueva puerta a obtener todos nuestros datos son los smartphones. En ellos almacenamos desde imágenes o contactos, hasta documentos importantes, cuentas bancarias y contraseñas.

Pero no es a lo único que pueden acceder a través de nuestro smartphone. El acceso al micrófono les permite escuchar nuestras conversaciones y monitorearlas.

La próxima vez que mantengas una conversación con algún familiar o algún amigo y al rato, aparezcan anuncios relacionados con el tema de conversación en tus redes sociales o páginas webs, no te sorprendas.

Para recopilar la información que compone nuestra huella digital existen dos formas de hacerlo:

De manera activa: el usuario acepta que se recoja su información. Dependiendo de la situación que se nos presente puede ser en línea, por ejemplo, cuando un usuario inicia sesión en un dispositivo. En el caso de que no fuese en línea, esta información suele almacenarse en archivos o por las contraseñas que se pueden tener en estos archivos.

De manera pasiva: el usuario no está aceptando que se recoja su información y por lo tanto no lo sabe. Es el ejemplo de las bases de datos online o de la dirección IP del usuario.

Estos dos ejemplos serían recogida de información en línea, en cambio, la información de los archivos de nuestro dispositivo sería fuera de línea.

La relación entre la huella digital y el big data

Todos los datos que se llevan recogiendo durante años han dado lugar a lo que se conoce como big data.

Actualmente existen muchas empresas que cuentan con personal especializado para el estudio de estos datos y para la generación de perfiles.

Para que todos estos estudios sean posibles ha sido necesario crear nuevas herramientas de gestión y proceso.

Toda esta información permite a las empresas a conocer a sus clientes y así personalizar el contenido que ofrecen para cada uno de ellos.

Y aunque sea difícil de asimilar, sí, las empresas también comercializan con todos los datos que se recogen de sus usuarios y venden esa información en los grandes mercados.

Algunas organizaciones o gobiernos justifican esta acción como forma de evitar el delito y terrorismo.

Todos los usuarios poseen una identidad digital

A partir de la huella digital se genera la identidad digital de los usuarios. La identidad digital no es otra cosa que un “yo” en la red que incluye toda la información que recogen y lo que los usuarios quieren que vean el resto de personas que están en la red.

Como hemos dicho antes toda esta información es de gran interés para las empresas, pero no son a las únicaimagen-2-huella-digital-blog-aselcoms a las que les atrae.

Los hackers valoran mucho la identidad digital de los usuarios y el uso que hacen con todas estas identidades no es lo que se dice correcto.

Para los usuarios esto supone una amenaza, por ejemplo, la suplantación de identidad. Hay muchos hackers que roban perfiles en redes sociales para crear otros falsos y no autorizados.

A las empresas también les puede afectar la presencia de hackers en la red, por ejemplo, si se produce una fuga de información confidencial o sensible. Estas fugas de información pueden dañar la imagen y reputación de la empresa o marca.

Lo mismo sucedería en el caso de sufrir un ciberataque en el servidor de la compañía.

¿Podemos borrar nuestra huella digital?

Borrar nuestra huella digital es algo prácticamente imposible para nosotros como usuarios, podemos borrar contenido que publiquemos, pero como hemos dicho antes, aunque a vista del resto de personas haya desaparecido, toda la información queda almacenada.

Hay algunos profesionales que se dedican a realizar esta tarea tan complicada. Es el caso de las empresas aseguradoras que ofrecen este servicio en el caso de que una persona fallezca.

Los familiares podrán decidir si borrar todo el rastro del fallecido de la red y así proteger su identidad, reputación y privacidad.

Eliminar toda esta información supone cerrar todas las redes sociales, cuentas de correo electrónico, datos en dispositivos, contraseñas, archivos, etc.

Por ejemplo, la aseguradora Mapfre es una de las que ofrece este servicio a sus clientes, te dejamos el link con la información que ellos ofrecen aquí

Aparte de los servicios de profesionales, hay varios artículos en internet que ofrecen información y consejos sobre cómo eliminar el rastro de la red.

No debemos ser extremistas en este aspecto, ya que, hoy en día es importante estar conectados y es algo inevitable para la mayoría de los humanos.

No podemos vivir aislados del mundo que nos rodea y navegar por internet es la manera que tenemos de estar informados de todo lo que sucede al instante y por todo el mundo.

Lo más correcto es hacer un uso adecuado de las redes y de internet en general, saber lo que estamos publicando y la información que estamos aportando.

Hay que ser conscientes de que toda esta información va a permanecer en la red durante mucho tiempo e incluso para siempre.

Una educación al respecto desde que los usuarios son pequeños es indispensable.

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